Carta Cuarta

Queridos padre y madre:

junto con la carta os envio un queso hecho aqui en Sprucetuck, espero que lo disfrutéis y que ayude a que perdonéis mi tardanza en escribiros.

Os contaba en mi anterior carta el viaje hasta Sprucetuck y como Thom y sobre Elaine se encontraban enfermos. Pues bien, los sanadores nos dijeron que la curación de Elaine residía en un brebaje cuya receta se encontraba en un libro perdido en la ciudad de Walnutpeck, más allá de la frontera del olor, un viaje peligroso a territorio comadreja pero al que estábamos dispuestos a afrontar. A pesar de que Nathaniel y yo le rogamos a Thom que se quedara hasta su plena recuperación, nuestro jefe de patrulla nos dio una nueva lección de su entereza y pundonor al agarrar una simple manta de invierno y decirnos que ya estaba listo para continuar. En verdad son los mejores compañeros que uno puede desear y acciones como esta son las que me inspiran y motivan.

La nieve cubría todo el camino impidiéndonos avanzar pero gracias a varios atajos conocidos por Nathaniel y Thom y a unas raquetas de nieve que improvise con hojas, conseguimos acercarnos a nuestro destino.

Cerca de la ciudad nos encontramos con una patrulla de dos comadrejas que no nos advierten, con lo que preparé una emboscada empujando unas piedras sobre ellas y les atacamos con todo nuestro odio. La lucha fue cruenta como así lo atestiguan mis heridas (no fueron graves, no temáis) y acabamos con ellas no sin dificultad. Sin tiempo para esconder los cuerpos, nos infiltramos en la ciudad que estaba infestada de comadrejas hasta llegar a la biblioteca donde a oscuras y en completo silencio buscamos el libro hasta dar con el. Ver la ciudad mancillada por esos animales y todo ese conocimiento perdido me producía rabia y ansiaba poder clavar mi lanza en todos ellos, pero mi cabeza me decia que no era el momento ni el lugar. Ojala reconquistemos todos estos lugares perdidos por la guerra, sería el primero en ir a la lucha.

Con el preciado libro en nuestras manos, escapamos de ese lugar maldito tal y como llegamos volviendo a Sprucetuck. Allí, los cuidados de Nathaniel consiguieron que nuestro jefe se recuperará del todo quien no perdió el tiempo en enseñar a nuestro sanador a protegerse, preocupado como estaba por su seguridad. Mientras, yo calmaba mi ira tejiendo mientras esperaba a que Elaine también se recuperara con la nueva ayuda que hemos traído para poder continuar nuestro camino.

Por ahora la suerte nos cuida al seguir todos vivos pero Thom presagia peor tiempo.

Vuestro hijo, que os quiere:

Kyle

Carta Cuarta

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