Carta Quinta

Queridos padre y madre,

Thom tuvo que seguir hasta Lockhaven para informar a Gwendolyn mientras Nathaniel y yo nos encontrábamos en Sprucetuck esperando a que Elaine se recuperara y ayudando en lo posible a sus gentes. Un día recibimos una visita proveniente del corazón de la Guardia. Se trataba de Medianoche, el hermano de Elaine y armero principal del Lockhaven que vino a comprobar el estado de su hermana guiado por Sloan, una pie tierno al cuidado de Thom y prometedora exploradora.

Medianoche habla con palabras suaves y aduladoras pero a la vez calmantes, por lo que parece más un mercader que un guerrero. Desde luego su fama le precede y Gwendolyn confía en él para la defensa de la capital, pero hay algo que no me acaba de gustar de él aunque no se el que. Sin duda los dos hermanos son parecidos y diferentes entre sí. En cuanto a Sloan, es una ratona hábil que quiere demostrar lo que vale pero a la vez es cuidadosa en sus palabras y obedece bien las ordenes.

Como bien sabéis, en ausencia del líder de patrulla toma ese puesto el guardia de patrulla de mayor edad, por lo que al marchar Thom me confió el cuidado de Nathaniel y ahora también el de Sloan hasta que nos reunamos en Lockhaven acompañando a Medianoche y a Elaine. Es una gran responsabilidad y no sé hasta que punto puedo estar capacitado para algo así, pero por el momento solo puedo fijarme en como actúa Thom o Chauncy, mi mentor, y fiarme de mis instintos para hacerlo lo mejor que pueda.

La cosa es que estábamos hablando con Medianoche cuando los grajeos de unos mercaderes de Barkstone importunaron el descanso de los enfermos y decidimos mediar. Los mercaderes se encararon con nosotros hablándonos de sus transportistas que habían sufrido ataques de bandidos que robaban su mercancía y estaban acusando a la Guardia de no hacer nada para remediarlo. Debo confesaros que mi primer instinto era tapar la boca de esos pomposos con sus caras telas y lanzarles de una patada al bosque para que defiendan ellos mismos sus posesiones… pero se que a Thom no le gustaría ese comportamiento y me encontraba representando a la Guardia en ese momento por lo que apreté los labios y medí mis palabras al tratar con ellos.

Por lo visto, unos bandidos estaban asaltando los caminos entre Barkstone y Sprucetuck robando la mercancia aunque no dañaban a nadie en el proceso y nadie salía herido. Así que con la venia de Medianoche decidimos investigar lo ocurrido Nathaniel, Sloan y yo disfrazados de transportistas con un carro prestado por el gordo mercader.

Y así fue como hicimos el camino hacia Barkstone y cuando nos quisimos dar cuenta, estábamos rodeados por un grupo de seis ratones armados con arcos que nos pillaron desprevenidos y su líder nos ordenó abandonar el carro y marcharnos por donde habíamos venido si no queríamos salir heridos.

Viéndonos en desventaja numérica y con las armas ocultas en el carro, decidí obedecer antes que evitar un derramamiento de sangre costoso para ambas partes. En ese momento me encontraba realmente enfadado y maldecía mi estupidez ¡menudo líder de patrulla estaba hecho siendo derrotado así sin presentar batalla!... pero todos sabemos que no es fácil tomar decisiones cuando la vida de los tuyos está en juego.

Tras esperar unas horas, seguimos el rastro de los bandidos hasta su refugio con la intención de infiltrarnos en él y recuperar nuestras armas para después reducir a los ladrones y llevarlos ante la justicia. Y así esperamos al anochecer y cuando nos adentramos escondidos en el campamento, un guardia dio la alerta. Pensábamos que nos habían descubierto pero no era por nosotros si no por un búho que quería devorar a varios de los forajidos más desvalidos. Su líder, que se presento como James, nos miró y vio que nuestra única salvación residía en colaborar juntos contra esta nueva amenaza y nos devolvió las armas para luchar contra ella.

El búho se defendió con sus garras y pico, pero al verse acosado huyó llevándose a tres de los hijos de James y a mí mismo, ya herido pero deseoso de enmendar mis errores anteriores. Volvía a su nido con nosotros mientras mis compañeros nos seguían sin perder el aliento y James consiguió herirle en un ojo con una certera flecha, cosa que enfureció aún más a la rapaz. Temía por los pequeños más que por mi vida y sacando fuerzas de flaqueza conseguí herir el otro ojo del ave que nos soltó a los cuatro cayendo en la blanda nieve hasta poder ser recogidos por mis amigos sanos y salvos. El destino del búho lo desconozco, pero herido y ciego no sería capaz de cazar y no sobreviviría al invierno.

Volvimos al campamento de los bandidos e intentamos convencer a James para que depusieran las armas. En el campamento vivían seis familias que entre bandidos, mujeres y niños superaban la veintena de ratones. El aspecto de los niños desnutridos era desolador y una mirada rápida intercambiada con Nathaniel me valió para ver que compartía mi visión del problema. James nos agradeció que salváramos a sus hijos pero nos pedía que nos marcháramos por donde habíamos venido. Siguió contándonos su vida y cómo huyó de Ferndale cuando la ciudad fue arrasada por las comadrejas y decidió robar para poder dar de comer a los niños. James no se fía de la Guardia a quién acusa de dejarle a su suerte en Ferndale y estaba dispuesto a resistirse con violencia ante un posible apresamiento por nuestra parte.

Si los dejábamos partir como él pedía, las crías no sobrevivirían al invierno y además ellos debían pagar por los crímenes cometidos y si no nosotros, otros guardias podían acabar matando a James condenando aún más a esta desdichada familia. Nathaniel le sugirió a James que viajaran con él hasta Grasslake donde se necesitaban brazos fuertes para la reconstrucción del pueblo y podrían tener un hogar. Fue larga la discusión pero al final conseguimos convencerle de ello y evitar un derramamiento de sangre innecesario. Unidos somos más fuertes y sobreviviremos.

Volvimos a Sprucetuck para curarnos y hablé con el Gobernador Thomas en nombre de Gwendolyn asegurando un acuerdo de intercambio de ayuda por parte de la Guardia a cambio de suministros médicos necesarios en Lockhaven. Además, continué el entrenamiento marcial de Nathaniel comenzado por Thom y Sloan guió a James y su gente hasta Grasslake mientras Medianoche viajó hasta Barkstone para comprobar el estado de los refugiados y mediar entre ellos y los comerciantes de la ciudad.

Lo ocurrido estos días me hace ver lo desgarradora que es una guerra y como un ratón por si solo no es capaz de hacer tanto como muchos unidos. Hay peligros para un ratón mucho mayores que el invierno o los depredadores.

Vuestro hijo que os quiere,

Kyle.

Carta Quinta

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