Carta Segunda

Queridos padres y madre:

nuevamente os envío otra carta contándoos mis andanzas junto con mis compañeros.

Comienzo no sin felicitar antes a mi padre en su 56 cumpleaños. Felicidades, Bill hijo de Braddock, que sigas viviendo muchas lunas y que sepas que no olvido de quien soy hijo y que estoy orgulloso de vosotros dos. Y ahora paso a relataros otro de mis viajes.

Tras lo ocurrido en Grasslake con la tortuga, comprobamos en los cercanos Longsfire y Borl que no hubiera más problemas y continuamos en nuestro camino a Lockhaven a informar a Gwendolyn. Estábamos un poco cansados y queríamos llegar cuanto antes a la capital por lo que busque algunos atajos que acortaran el camino cuando nos encontramos un carro volcado y una manta que sin duda pertenecían a un hermano ratón perdido o demasiado aventurero. Seguí sus huellas hasta un agujero excavado en tierra que se perdían ahí y estuvimos dando vueltas un rato hasta que un ruido en el agujero nos impulso a investigarlo con precaución. Arrastrándonos por la madriguera nos encontramos una pareja de estatuas que representaban a unas comadrejas guardando una puerta, lo que nos hizo pensar que estábamos cerca de Darkheather. Tras cruzar la puerta y siguiendo un olor nauseabundo llegamos a lo que parecía una cocina con un guiso en el fuego y un poco de paja para dormir. Con los agudos sentidos preparados para cualquier sorpresa, encontramos escondida a una comadreja malherida que nos pedía que nos fuéramos. Nathaniel quería acabar con su vida pero Thom se lo impedía al tratarse de un enemigo desvalido.

Mientras mis compañeros discutían si curar o no a la comadreja, yo escuche un sonido siseante y una pareja de ojos rojos de una serpiente peligrosa. Thom convenció a Nathaniel y este comenzó a regañadientes a eliminar el veneno de la serpiente en la comadreja a la vez que yo impedía la entrada de la serpiente en la habitación interponiendo la hoguera en la maltrecha puerta. La serpiente era grande y peligrosa y tenía ventaja en el estrecho túnel por lo que decidimos huir de ahí rápidamente y para ello Thom y Nathaniel trataban de ahuyentarla mientras yo ayudaba a la comadreja a salir de la trampa apoyada en mi hombro…. pero al llegar a la puerta, la comadreja esquiva consiguió cerrar la puerta de las estatuas tras pasar nosotros, quedándose encerrada con la serpiente en una muerte segura que nos concedía tiempo para escapar.

No se me olvidarán jamas las últimas palabras de la comadreja al cerrar la puerta: “Para mi, la guerra no ha terminado”.

Marchamos de ese maldito lugar con la visión de la comadreja sacrificándose por nosotros y preguntándonos sus motivos para ello.

El camino a Lockhaven duro unos pocos días pero se me hizo eterno.

Padre, madre, sentid este abrazo que os mando en la lejanía como si estuviera estrechando ahora mismo mis brazos en vosotros.

Os quiere, Kyle

Carta Segunda

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